Cuanto tiempo...

Hola a todos de nuevo!!
Vaya, si que ha pasado tiempo desde la última vez que saque una actualización del blog.
Supongo que será porque ha coincidido con las fiestas, unos días que he tenido de vacaciones, y que la verdad no estoy muy inspirado.
Lo que es la historia del módulo está ya terminada, pero estoy con las reglas, poniéndolas por escrito, para poder empezar a testear y luego publicar el módulo.
Además, se me ocurrieron un buen par de ideas sobre MadSoccer, y aproveché el momento de inspiración.
Muchas gracias a todos por vuestra atención!
Cualquier comentario que queráis hacer, será siempre bienvenido.
Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Jueves 15/12, Wǔ Gài Zǐ

Hola a todos de nuevo!!
Pues aquí estoy con una nueva actualización, y ya no queda nada. Yo se que las últimas actualizaciones estaban siendo un poco coñazo, pero la verdad fue un poco decepción el hecho de que nadie me respondiera al planteamiento de sentirme ignorado.
Una pena.
La verdad que ya escribo en el blog sin esperanza de recibir atención, aunque me lo he buscado yo mismo. Bastante inconstante en la actualización (esta vez tengo excusa por fallecimiento familiar), y además las actualizaciones siempre eran tochos de historia que, al no tener nada completo como producto, pues era un coñazo. Que le voy a hacer...
¡Pues terminar las historias de los puñeteros personajes!
Cosa que he conseguido, terminar las historias de los PJs. Ahora ya puedo ponerme con los mecanismos de juego, y empezar a testear el módulo y el sistema, para luego extrapolarlo a las otras líneas que tengo planeadas. Mucho esfuerzo, mucho tiempo...¡¡y poca recompensa hasta ahora!!!
Pero me pongo un objetivo, que esperaré a año nuevo para plasmar totalmente: ¡tener preparado para el aniversario de la creación de la web (no recuerdo si abril o mayo) el módulo completo del Dragón!
Y no penséis que todos los "buenos propósitos" dejan de cumplirse. Mi buen propósito de éste año era no llegar a los 30 obeso y...¡no lo conseguí! Pero llevo perdidos 14 kilos en un año, así que estoy consiguiendo cambiar...
Y ahora, la historia...
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Historia
Wǔ Gài Zǐ es el hombre de confianza del heredero de la prefectura de
Jinzhong, Wú Xíng. Ha sido el primer miembro de su escolta, lo acompaña desde que tiene edad para luchar, y fue prácticamente criado con él. Tiene su misma edad, y es lo más parecido a un amigo que Wú Xíng ha tenido nunca, aunque otros piensen lo contrario.
Wǔ Gài Zǐ es oficialmente un hermanastro de Wú Xíng, fruto de una relación extramarital e incestuosa de Wú Xiào, padre de Wú Xíng y señor de la prefectura de Jinzhong, con una prima cuya identidad nunca fue revelada. La mujer de Wú Xiào nunca superó esta situación, y consecuentemente nunca trató a Wǔ Gài Zǐ como un hijo. Sin embargo, tuvo que aceptar que Wú Xiào lo criara como tal.
Wǔ Gài Zǐ es menor que Wú Xíng, y por tanto no podía ser el heredero de Zhi. Tampoco fue criado rodeado de los lujos de los que dispuso Wú Xíng, si no que desde pequeño se le preparó para estar al lado de Wú Xíng, ayudarle y apoyarle en todo lo que necesitara. Todo. Wǔ Gài Zǐ conoció al verdadero Wú Xíng, un niño que se crió rodeado de lujos, y que cuanto más tenía más ambicionaba. Y fue educado para estar a su lado, para ver como correcto todo lo que Wú Xíng hiciera con los demás, puesto que para eso estaba destinado a ser el señor de la prefectura de Jinzhong. Así fue como crearon a Wǔ Gài Zǐ, que se convertiría en un auténtico monstruo, pero que era lo que Wú Xíng necesitaba.
Wǔ Gài Zǐ fue entrenado en infiltración, sigilo y disfraz. Debía ser el hombre que Wú Xíng necesitara, cuando lo necesitara. Debía ser capaz de actuar de espía, de entrar donde nadie más pudiera, de ver sin ser visto y oír sin ser escuchado. Debía ser capaz de parecer cualquier otra persona, incluso creyéndoselo el mismo, para poder engañar a todo el mundo, incluido Wú Xíng si era necesario para que su tarea pudiera ser llevada a cabo.
Wǔ Gài Zǐ, además, debía ser capaz de matar. Tenía que estar versado en las artes del asesinato, ya fuera clavando una daga o arrojando un cuchillo, manejando una espada o administrando un veneno. Además de un espía, debía ser un asesino.
Pero no sólo debía ser capaz de realizar su tarea, si no que no debía dudar un instante en realizarla. Wǔ Gài Zǐ no tiene moral alguna, nunca ha sentido un ápice de remordimiento, porque se le instruyó con una máxima muy sencilla en su mente: Wú Xíng, como futuro señor de Jinzhong, es la ley; y lo que se hace siendo dictado por la ley, es bueno, sea lo que sea lo que se debe hacer.
Pero, además de un espía y un asesino, Wǔ Gài Zǐ fue entrenado para ser un cortesano al lado de Wú Xíng, puesto que era una función natural para combinar con su entrenamiento más combativo de espía y asesino. Así pues, Wǔ Gài Zǐ recibió entrenamiento en etiqueta, diálogo y educación. Puede ser un perfecto anfitrión y acompañante, o un hombre mordaz en sus comentarios. Casi todas sus palabras son tan afiladas como una daga clavada entre los hombros.
Ese fue el entrenamiento de Wǔ Gài Zǐ dedicado a servir a Wú Xíng, y su vida fue dedicada a su señor. Ya desde niños, Wú Xíng se divertía dando órdenes crueles a Wǔ Gài Zǐ, como matar animalillos o golpear a otros niños. Estas travesuras fueron ganando en intensidad y frecuencia, hasta que una vez Wú Xíng se excedió, ordenando a Wǔ Gài Zǐ que desnudara a una joven para poder admirarla así.
Su padre, Wú Xiào, se enteró de lo que había hecho Wú Xíng, y se lo hizo pagar. Ordenó que trajeran a ambos niños, y ató a Wǔ Gài Zǐ a un potro, con el torso descubierto y boca abajo. Le hizo azotar hasta desfallecer. Wú Xíng no entendía que pasaba, la razón por la que había hecho eso. La intención de Wú Xiào era enseñarle a su hijo un par de lecciones:
"Hijo, todo en la prefectura de Jinzhong te pertenecerá, y podrás disponer de ello. Pero, antes de debes entender que no podrás disponer de ello como se te antoje. China es un lugar más antiguo que tú, que yo y que nuestros ancestros. Tiene unas reglas que han sido dadas por el Cielo a través del Emperador, y debemos cumplirlas, pues son estas reglas las que rigen el mundo y lo sostienen.
No puedes hacer lo que has hecho con esa muchacha, puesto que no es la forma de hacer que nos han transmitido nuestros ancestros. Debes pedir su mano en matrimonio, casarte con ella y darla un lugar en el que vivir. Entonces, será tu esposa y sucederá lo que deba suceder.
Y antes de que me preguntes, quiero explicarte también la razón por la que los azotes los ha recibido Wǔ Gài Zǐ, y no tú. Tú eres quien ordena, quien rige y quien gobierna. Tú eres quien dicta los actos que deben realizarse. Eres como un pequeño emperador, en una pequeña región de China, así como el Emperador la gobierna entera. Es por ello, que debes saber que te aguarda el mismo destino que al Emperador: la dignidad de tus actos y sus consecuencias recaen sobre tus súbditos, haciendo que si tú cometes un acto que va contra las Leyes del Cielo, los efectos caigan sobre tus súbditos. Tú les gobiernas, tuyo es el poder...pero tuya es la responsabilidad de la vida de tus súbditos, puesto que tus actos marcan su destino. Espero que lo hayas comprendido"
Wǔ Gài Zǐ no presenció esta conversación, si no que Wú Xíng se la contó después, al tiempo que le pedía disculpas. Wǔ Gài Zǐ no lo entendió bien, pero si entendió los cambios que produjo en Wú Xíng. Lo primero que hizo fue pedir disculpas a la muchacha a la que había ofendido, a su familia y sus ancestros por la ofensa que había cometido. Evidentemente, fue perdonado, ¿quién no perdonaría a la persona que tiene delante, si puede ordenar que te maten y nadie movería un dedo por evitarlo?
Pero unos días después, la muchacha apareció muerta en una cuneta, desnuda y ultrajada. Nadie consiguió nunca averiguar quien había cometido semejante atrocidad, aunque había algunos que callaban el secreto.
Así empezó a desarrollarse la nueva personalidad de Wú Xíng. Mantenía las formas siempre por delante, untando con miel los oídos de quien estaba alrededor, mientras actuaba en la sombra gracias a un leal siervo, que hacía el trabajo sucio, limpiaba y desaparecía con discreción. Así fue durante años, en los cuales Wú Xíng fue acumulando poder en el palacio, incluso superando a su propio padre que, en poco tiempo, fue superado por su hijo aún sin saberlo, pensando que los consejos de sus asesores eran sinceros y que los informes que le presentaban era secretos.
Poco a poco, Wú Xíng extendió sus hilos, carentes de los límites de la moralidad que su padre había tratado de imponerle, y sustentados en la creencia de la que hizo único partícipe Wǔ Gài Zǐ: "Si yo soy la ley en Jinzhong, yo dictó como deben hacerse las cosas. Y si mi problema deben ser las consecuencias con mis súbditos, les daré opio suficiente para que no sepan la fuerza con la que les fustigo".
Y así siguió, hasta que Wú Xíng encontró el amor. Tierno, dulce y romántico, impropio de él y de una historia llena de asesinatos, chantajes y sombras.
Se había desatado un conflicto entre varias prefecturas en la que Jinzhong se alió con la vecina Linfen, provincia gobernada por el señor Gāo Rén, contra la militarista prefectura de Changzhi, gobernada por Zhang Xian. El conflicto no parecía avanzar bien, las tropas de Changzhi asediaban la capital de Linfen, y Gāo Rén envió a su esposa e hija a la capital de Jinzhong pidiendo a su señor que las protegiera.
Como Wú Xiào estaba en la guerra, fue Wú Xíng quien las recibió, y quedó prendado de la bella doncella Gāo Sè, de la cual se dice que posee una belleza más allá de una simple mortal, que ha sido bendecida por los espíritus para ser la más bella mujer del Imperio. Puso a disposición de madre e hija toda la seguridad de la que podía disponer en tiempo de guerra, e incluso se ofreció como guardián personal de la doncella. A Wǔ Gài Zǐ le parecía increíble que su señor tuviera sentimientos honestos hacía la muchacha, pero éstos eran innegables.
Pasaron los días, y llegaron noticias de que la habilidad de Wú Xiào había dado la vuelta al conflicto, que se había roto el asedio de la capital de Linfen y que los ejércitos ahora presionaban a las tropas de Changzhi hacia su territorio. Todo era alegría, y hubo una gran celebración. Y en esta celebración, culminó el florecimiento entre ambos jóvenes que, encubiertos por Wǔ Gài Zǐ, se entregaron el uno al otro, prometiéndose secretamente para contraer matrimonio después de la guerra.
Este suceso dejó desolado a Wǔ Gài Zǐ que, para su desgracia, se había enamorado también de la dulzura de Gāo Rén. Como guardaespaldas de Wú Xíng los acompañaba a todos lados, y no podía dejar de pensar en ella. Le resultaba terriblemente doloroso ver las atenciones que le dedicaba la muchacha a su señor, pese a saber que no tenía derecho a aspirar a ella. Pero el amor no conoce de limitaciones sociales ni de deberes, y a Wǔ Gài Zǐ le costaba muchísimo mantenerse fiel a lo que le habían enseñado.
Y fue todavía peor cuando la madre de Wú Xíng, la que le había odiado y despreciado siempre, se coló a hurtadillas una noche en su habitación, por uno de los pasadizos secretos de palacio que sólo conocen los adeptos a los secretos. Wǔ Gài Zǐ no sabía que pasaba, que iba a suceder...pero era la madre de su señor, y tenía que obedecerla. Ella, sólo le pidió que le escuchara:
“Escúchame, hijo, porque esa es la verdad que he escondido durante años, eres mi hijo. Penosamente he soportado mentir y comportarme como si así no fuera, pero lo que no puedo soportar es verte con el corazón roto. Has guardado bien el secreto del amor de tu hermano, pero es él quien no puede esconderlo. Al igual que tú, fruto de mi vientre, no puedes esconder el tuyo. Amas a Gāo Sè, amas a esa muchacha y no puedes evitarlo. Al igual que tampoco podrás evitar sufrir al verla en brazos de otro.
Desgraciadamente, es un sufrimiento que no podemos evitar, puesto que el mundo lo ha querido así. Cuando nacisteis ambos, el mismo día en el mismo parto, tu padre os separó. Dos hijos, mellizos, serían una bendición para cualquiera, salvo para alguien con un reino que legar y en busca de un heredero. Así que, te convirtió en un bastardo, y le entregó la herencia a tu hermano, Wú Xíng. De esa forma además podía reconocerte el nombre, pues tu padre no querría agravar a los ancestros negándote el nombre y tu destino.
Debes saber, entonces, que deberías tener tanto derecho a estar con la mujer que amas como el hombre que yace con ella en estos momentos. Si la quieres, si quieres estar con ella alguna vez, deberás protegerla de ese mismo hombre con el que ahora yace, pues conozco el monstruo en el que se ha convertido y seguro que es un amor que se marchitará, tarde o temprano. Protégela, no dejes que la haga daño, y asegúrate de que es feliz. Haz que te ame, y cuando así sea, llévala a un santuario. Si ella permanece en un santuario, el compromiso o matrimonio llegará a estar cancelado, y podréis estar juntos.
Pero no tardes mucho. Pude evitar que asesinaran a la comadrona que asistió a vuestro parto, así como evitar que destruyeran los registros de que nacisteis los dos. Aunque eso tu padre no lo sabe, cuanto más tiempo pase más difícil será arreglar lo que sucedió. Haz que te ame, llévala a un santuario y espera. Cuando a los ojos de los ancestros y los espíritus el matrimonio deje de ser válido, reclama tu herencia, reclama tu verdadera vida, y hazla tu esposa."
Ese día se produjo un cambio radical en Wǔ Gài Zǐ. Siguió cumpliendo con sus deberes con Wú Xíng, pero cada gesto estaba dedicado a Gāo Rén. Tenía un camino ante sus ojos, aunque estuviera asfaltado con las atrocidades que Wu Xing le instaba a cometer. Tenía esperanza y tenía fe, y su comportamiento tuvo su premio, pues con el tiempo Gāo Sè comenzó premiándole con tímidas sonrisas, después con dulces palabras, y acabó confesándose.
Había pasado un año, el conflicto estaba en sus últimos estertores e incluso se hablaba de negociaciones de paz. Fue en esa época cuando Wú Xíng también tuvo que ir a las líneas de batalla, a reuniones para negociar las condiciones de la paz. Entonces Gāo Sè quedó al cuidado de Wǔ Gài Zǐ, como más leal compañero de Wú Xíng.
Y fue en esa época en la que Wǔ Gài Zǐ cometió la única traición a su señor que ha cometido en su vida, compartiendo lecho con Gāo Sè. Wǔ Gài Zǐ fue seducido por ella, que le confesó que no había podido evitar darse cuenta del amor que la profesaba, y ella había quedado prendada de él, de su personalidad y su candor. Wú Xíng era un hombre excepcional, demasiado excepcional y todo en él era demasiado perfecto e impresionante. Sin embargo, Wǔ Gài Zǐ era un hombre mucho más terrenal, mucho más real, y que la reconfortaba más. Le dijo que, cuando le abrazaba, sentía que miraba a una persona con corazón, no a un gran señor con el que estaba prometida.
Y el amor rompió barreras.
Ambos estaban dispuestos a arriesgarse al castigo que tuvieran que soportar, pero no podían esconder lo que sentían. Esperarían a la vuelta de Wú Xíng, y sellarían su destino, posiblemente la muerte.
Pero no fue así.
La comitiva de guerra traía lo que debían ser buenas noticias, pero no lo eran para todos.
Wú Xíng estaba taciturno, violento y desagradable incluso con Wǔ Gài Zǐ y Gāo Sè. No pudieron hablar con él, y no sabían si sentirse aliviados o asustados. Todo quedó explicado en el discurso de Wú Xiào: la guerra había sido cruenta, el odio despertado terrible y el sufrimiento gravísimo. Pero la muerte del señor de Changzhi, Zhan Xian, y la ascensión de su hijo, Zhang Zei, habían traído esperanza.
La paz se había firmado bajo unas férreas condiciones para garantizar el hermanamiento entre las tres provincias vecinas. Y para ello, nada mejor que una serie de matrimonios concertados, como el de Gāo Sè con Zhan Zei, para sellar la hermandad entre las provincias de Linfen y Changzhi, y la de Wú Xíng con Gao Fan, sobrina del señor de Linfen, Gāo Rén, quedando hermanadas Linfen con Jinzhong, y por tanto, creando un triple hermanamiento entre Linfen, Changzhi y Jinzhong.
Quedaron muchas familias rotas tras esta guerra, muchos hogares destruidos y muchas familias deshechas.
Así como los sueños de Wǔ Gài Zǐ, que perdió a la mujer a la que amaba, y quedó al servicio de un señor no sólo cruel y despiadado, si no además, ultrajado por un hombre que pasó a ser su enemigo, sólo por buscar la paz.
Personalidad e interpretación.
Wǔ Gài Zǐ es un personaje camaleónico, o como dicen las personas cercanas a él: falso. Siempre tiene una sonrisa cuando hace falta, un tono amigable cuando lo necesita, y un gesto comprensivo cuando es necesario. Pero siempre es una mascara, excepto con Gāo Sè, con la que ya nunca puede hablar.
Wǔ Gài Zǐ siempre se comporta como necesite para cumplir con lo que su señor le ordene, ya sea conciliador para asegurarse que el grupo que tiene encargada la misión mantenga la cohesión, como en un tono dirigente cuando el grupo se vea invadido por la pasividad. Pero en términos generales, prefiere ser el que motive un cambio, que el que lo fuerce, actuando por tanto para incitar las acciones en otros que lleven hacia delante las actuaciones necesarias.
Nunca enseña sus armas, pues considera que la mejor filosofía es que un enemigo sólo vea el acero cuando lo tenga clavado en las entrañas, y lo aplica tanto al combate físico, como dialéctico y político. Siempre parece desarmado, siempre parece vulnerable, pero nunca entra en ninguna situación sin preparar un plan, tanto de escape como de ofensiva.
Internamente, eso sí, algo ha cambiado en él. Aunque obedece los designios de su señor, empieza a dudar que la autoridad de éste le otorgue los privilegios, y algunas acciones le hacen dudar. Muchas veces considera cual es el nivel aceptable mínimo con el que puede cumplir los encargos, en un intento de conseguir lavar su conciencia intentado no ayudar en el increíble crecimiento de poder que ha conseguido su señor.
Muchas gracias a todos por vuestra atención!
Cualquier comentario que queráis hacer, será siempre bienvenido.
Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Viernes 11/11, Xū Hào

Hola a todos de nuevo!!
Pues aquí estoy con una nueva actualización, cada día va quedando menos. Lo que me extraña, y me hace sentir un poco ignorado (empiezo a pensar que nadie me lee, o al menos casi nadie, que no me extrañaría) es que después de colgar la historia de los personajes, y sus consejos de interpretación...¡¡¡nadie pregunta por su descripción y apariencia!!!
Y mi pregunta es...¿hasta ese punto y nivel hemos llegado en el rol, que nos da igual la apariencia de los personajes?
Un, dos, tres...responda otra vez!!!!
¡¡¡Os dejo con la versión revisada de Xū Hào!!!
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Historia
Xū Hào es el nombre falso por el que en realidad se conoce a Wáng Mìng, puesto que usurpó esa identidad por causas de fuerza mayor, según él.
Wáng Mìng nació en una familia pobre en los suburbios de Xinzhou, capital de su provincia homónima. Xinzhou era una provincia moderadamente rica, pero muy desigualmente distribuida incluso para una sociedad de clases sociales tan fuertemente marcadas. Y la familia Wang, estaba en lo más bajo de la escala.
Su familia era muy pobre, su padre trabajaba en los arrozales y su madre cosiendo en un taller textil. Él era el segundo hijo de la familia, tenía un hermano mayor y una hermana menor. De pequeño consiguió sobrevivir a duras penas, con la escasa comida que entraba en casa y la que conseguía merodeando por los alrededores, casi peleando con otros niños por conseguir algunas miserias que compartir con su familia.
Pero eso se acabó en cuanto tuvo edad para correr y escurrirse, a los 10 años. Al cumplir esa edad, su hermano dijo que el regalo que le iba a hacer dependía de si ya se había hecho un hombre capaz de competir con él, pese a que le sacara casi dos años de edad. Wáng Mìng aceptó el desafío de Wáng Xún, su hermano mayor. Se trataba de una carrera, por una calle transitada, en la cual ganaba el que primero la cruzara. Parecía fácil, y Wáng Mìng confiaba en que era más pequeño que su hermano para tener ventaja. Aceptó el desafío, y corrió.
Y fue distinto de lo que esperaba. Habitualmente le era fácil escurrirse entre las personas en una calle atestada, incluso andando relativamente rápido. Pero corriendo era muchísimo más difícil, y no sólo por la dificultad añadida de la necesidad de reaccionar antes para evitar los obstáculos, también se hacía mucho más complicado controlar con precisión los giros, cambios y movimientos necesarios para cruza la marabunta de personas que circulaban por la calle comercial. Casi se había dado por vencido, pero entonces le pareció ver un hueco... ¡y se escabulló por él! Se encontró delante un hombre bastante orondo, giró sobre si mismo para rodearlo... ¡y casi se golpea contra un tenderete de frutas que estaba al lado! Pero apoyó las manos contra la madera, flexionó los brazos y acto seguido tensó sólo uno de ellos, sintió como el impulsó se redirigía y le pareció salir disparado rebotando contra la madera.
De nuevo estuvo a punto de golpearse, esta vez contra una vaca que un mercader ofrecía para en medio de la calle, pero de un pequeño salto y apoyándose en su lomo saltó por encima. Aterrizó al otro lado, donde dos incrédulos transeúntes se apartaron al verlo caer. Le faltaba el aliento, y sentía que le dolía todo el cuerpo. Pero se sentía bien.
Hasta que de pronto, alguien le cogió del brazo. Giró la cabeza y vio un guardia de la ciudad, con un aspecto muy poco amistoso. Wáng Mìng se intentó zafar, pero no pudo, y el guardia le atrajo hacia él. Se asustó, no sabía que quería, pero estaba asustado. El gobernante de Xinzhou era severo en los castigos, y el había armado bastante jaleo en el mercado, no sabía que hacer...
De pronto, la cara del guardia se congestionó y se retorció en una mueca de dolor, al estrellarse un garrote contra su cabeza, y el guardia cayó al suelo.
Su hermano apareció detrás del guardia: "¡¡¡Corre!!!". Y eso fue lo que hizo. Corrió, corrió y corrió...hasta que no supo donde estaba, ni como había llegado. Su entorno no le era familiar, no lo reconocía.
Escuchó un ruido, algo que cayó al suelo con un ruido sordo, y seco. Se giró, y pudo ver a un muchacho en el suelo, sin moverse. Se acercó a él: no se movía, no parecía respirar, y Wáng Mìng dudó...el muchacho parecía rico, tenía una ropa maravillosa, y algunas joyas.
Se parecía a él, pero al mismo tiempo eran muy distintos: su piel era más suave, su tez más rosada, sus ojos no tenían bolsas y su pelo no estaba sucio y enmarañado. Además, olía muy bien, como si estuviera bañado en perfume.
Wáng Mìng estiró la mano para tocarlo, y para coger algo antes de salir corriendo. Pero no pudo, el muchacho abrió los ojos de repente, y le miró directamente. Hizo ademán de apartarse pero no podía moverse, y Wáng Mìng decidió que no debía robarle, que podía ser peligroso. Le ayudó a ponerse en pie, pero de forma casi inmediata escuchó un grito.
Wáng Mìng vio a dos adultos, una mujer muy bien vestida y con un rostro tenso y asustado como si hubiera visto un monstruo, y un hombre mayor pero de complexión fuerte portando un rastrillo en las manos. El hombre clavó sus ojos en él. En ellos no había miedo, como en los de la mujer, si no ira y violencia. Profirió un extraño gruñido, y se arrojó contra él, golpeándolo con el rastrillo.
Wáng Mìng sintió como las puntas del extremo del rastrillo rasgaban sus harapos y su piel, mientras una punzada de dolor le recorrió la espalda. Por suerte, había reaccionado a tiempo y se apartó de la trayectoria. Al segundo golpe no espero y ya no estaba ahí cuando llegó el rastrillo. El tercer golpe, fue más intimidatorio que necesario, pues Wáng Mìng ya estaba alejándose corriendo.
Volvió a casa, arañado y dolorido. Sus padres y su hermano se asustaron mucho por sus heridas, aunque se alegraron de ver que finalmente sólo eran unos arañazos. Eso sí, su hermano lucía un gran moratón e inflamación en la mejilla derecha, sobre el que no comentó nada a Wáng Mìng.
Otra sorpresa surgió dos días después. Cuando apenas estaban desayunando, irrumpieron dos guardias en la casa, acompañados de un hombre elegantemente vestido. Dijo ser el padre del muchacho con el que había estado Wáng Mìng hacía dos tardes.
Quería que Wáng Mìng pasara un tiempo con su hijo y que, a cambio, el alimentaría a su familia mientras respetara una serie de reglas, las cuales eran extrañas: no hablar de como vive su familia, ni de hambre, enfermedades ni nada parecido. Las condiciones eran tan extrañas que aceptaron sin pensar.
Esta sería la época más cómoda de la vida de Wáng Mìng. Iba a hacer compañía a un muchacho malcriado, mantenía una conversación estúpida, y su familia tenía para comer. Su familia incluso consiguió reunir un cierto dinero, pues no necesitaba gastarlo para comer. Estaban mejor alimentados, lo que además provocó que sus padre pudieran trabajar más y mejor, e incluso su padre fue ascendido y puesto a cargo de varios agricultores y de una parcela.
Sin embargo, no duró mucho. El patrón para el que trabajaba el padre de Wáng Mìng debía dinero a varios prestamistas debido a malas cosechas anteriores y, aunque se vaticinaba que la cosecha iba a ser buena, los prestamistas no tenían más paciencia, y decidieron dar una advertencia al propietario. Realizaron un sabotaje en el sistema de irrigación y canalización de agua a las plantaciones en las que trabajaba el padre de Wáng Mìng, el cual se encontraba limpiando el canal en ese momento de matojos y arbustos que pudieran afectar al correcto circular del agua. Se vio arrastrado y derribado por el agua liberada, impotente ante su fuerza desbocada. Cuando el flujo se calmó, le encontraron varios metros más adelante, completamente calado y magullado. Ese día volvió del trabajo en cuanto sucedió, estaba frío y se encontraba mal. Le habían dicho que descansara, que tomara algo caliente y mañana estaría mejor.
Sin embargo no fue así. En los días sucesivos no mejoró, y el dinero acumulado empezó a emplearse en boticarios, que acudían con sus remedios, y se iban sin conseguir nada. La familia estaba cada vez más preocupada, y el padre estaba cada vez peor. Además, no trabajaba, por lo que no ingresaba jornal, y el dinero estaba esfumándose en donativos y medicinas. Aunque se encontraba mal, decidió volver a trabajar...pero no tuvo donde. La parcela en la que trabajaba había sido entregada a los prestamistas que habían provocado el sabotaje, los cuales ya tenían a su gente trabajando. Y su antiguo jefe no podía darle trabajo, ahora tenía menos tierra y más trabajadores. Con estas perspectivas llegaron las lluvias y el frío de los monzones, y la enfermedad que no había terminado de curarse se agravó de forma espeluznante. Tan espeluznante y repentino fue, que el dinero que les quedaba se esfumó casi de un día para otro. Su madre tuvo que buscar otro trabajo en el escaso y nocturno tiempo que la quedaba, y el hermano de Wáng Mìng se vio obligado de nuevo a mendigar.
La situación era cada vez peor, y cada vez le costaba más a Wáng Mìng soportar a un niño estúpido que no sabía nada de lo que pasaba en el mundo. Un día, en el que le había sido especialmente duro estar rodeado de lujo y comodidad mientras su padre estaba enfermo en casa, encontró a su madre y su hermano llorando en casa. Se asustó muchísimo y corrió hacia la habitación donde descansaba su padre, esperando lo peor. Pero lo que vio no era lo que esperaba, pues su padre se había incorporado y estaba sentado.
Un curandero les había dicho, y demostrado, que podía curar a su padre. Su nombre era Zhang Jiao, un monje y curandero taoísta. Sin embargo, pedía una elevada suma a cambio, no para él, si no para un bien mayor. Como no podían ofrecer semejante suma, Zhang Jiao se marchó, aunque les dejo instrucciones de como localizarle a él o sus hermanos. La familia lo habló, y no encontró solución. Finalmente, los dos hermanos llegaron a un acuerdo, que mantuvieron oculto a sus padres: trabajarían como criminales, Wáng Mìng intentaría robar pequeñas joyas en la casa y su hermano las vendería.
Funcionó...una vez. Y dos. Wáng Mìng pensó que todo iría bien, hasta el día que no funcionó. La tercera vez, su hermano apareció en casa siendo arrastrado por dos guardias, los cuales le habían dado una paliza por haberle encontrado vendiendo joyas robadas. Después se llevaron a su madre, a la cual iban a ajusticiar como responsable de los actos de su hijo. Al día siguiente fue decapitada públicamente. El mismo día, las Tríadas acudieron a su casa. Reclamaban una joya que les habían prometido, y por la que ya estaba entregado el dinero. El hermano de Wáng Mìng dijo que el oficial que hacía de enlace se la había quedado, que seguro que tendría el dinero...pero no le escucharon. Les golpearon, y casi les matan, dejándoles sin conocimiento.
Cuando despertaron, se habían llevado a su hermana. Wáng Mìng estaba aterrado, ya que suponía para que la habían raptado. Su padre además, parecía haberse vuelto loco. Estaba enfermo, habían decapitado a su mujer, su hija había sido secuestrada por las Tríadas y sus hijos eran unos criminales. Balbuceaba, decía palabras inconexas y se tambaleaba de un lado a otro, cuando la enfermedad le concedía fuerzas suficientes. Corrió hacia el lugar donde se la podían haber llevado según su hermano, pero no la pudo encontrar. No le dejaron pasar a ninguno de los locales, ni pudo colarse por estar estrechamente vigilados.
Volvió con su hermano, y pensaron que hacer. La única solución que encontraron fue, volver con otra joya. Así se lo planteó Wáng Mìng. Volvió al día siguiente, convencido de que sería el último día ya que después de robar alguna joya importante y valiosa, no podría volver. Además, la conversación que sostuvo con el muchacho le hizo imposible seguir soportándolo más:
- Amigo mío, ¿todos los niños fuera de mi casa son como eras tú?
- ¿Como era yo? ¿A que te refieres?
- Estabas sucio, olías mal, y eras muy delgado. Ahora estas limpio, y tienes mejor aspecto.
- No, no todos son como yo. Sólo los pobres, pero tú no eres pobre, y no puedes entenderlo.
- Pobre...- Po Xin no había oído nunca esa palabra.- ¿Que es ser pobre?
- ¿No lo sabes? Pobre es no tener para comer siempre que quieres, ni todo lo que quieres. No tener a alguien que cuide de ti en todo momento, ni que te cure cuando estás enfermo. No tener una casa tan grande y espléndida. Y sobre todo, contemplar el sufrimiento impotente de tus padres, que no pueden hacer más por sus seres queridos. Pero eso tú, no creo que puedas entenderlo.
Wáng Mìng se marchó ese día, con una joya escondida en el bolsillo, y no volvió a aparecer en casa del muchacho. La joya era lo bastante grande y lujosa para merecer el rescate de su hermana, y algo más de dinero. El suficiente para marcharse de allí. Se marcharon pero no lo bastante lejos. Resulta que la joya que había robado era una joya familiar muy importante, y los criminales de las Tríadas fueron masacrados por la guardia para recuperarla. Pero no todos, y algunos decidieron que se vengarían de aquellos niños que habían provocado la muerte de sus hermanos, por muy niños que fueran. Además de que la propia familia quería traer justicia sobre aquel muchacho que había osado robarla.
Y así, la familia de Wáng Mìng pasó los años, huyendo de unos asesinos que les perseguían, tanto criminales como nobles. Vivieron normalmente a la intemperie, y se convirtieron en bandoleros, uniéndose a otros parias que habían tenido que marcharse de sus ciudades de origen. Finalmente, parecía que habían conseguido desprenderse de su pasado. Un día el grupo de bandoleros de Wáng Mìng fue contratado para asaltar y robar a un noble que se desplazaba para casarse.
El grupo recibió instrucciones de asaltarle y robar todo lo que portara, acompañado de uno de los patrones para atestiguarlo, llamado Pan Bian. Pero no pasó todo como ellos esperaban: cuando habían reducido a los guardias, dejado escapar a los que huían, y tenían al noble a su merced, Pan Bian se dirigió hace él, con una sonrisa en el rostro para, de pronto, con un movimiento brusco quitarle el cuchillo a Wáng Mìng, y clavárselo en el pecho al noble.
Acto seguido, se giró, miró a Wáng Mìng a los ojos y le sonrió. Wáng Mìng le reconoció, era uno de los miembros de las Tríadas a los que había vendido la joya. Después de tanto tiempo, le habían encontrado, y le habían dejado con el asesinato de un noble cargado en sus hombros. Pan Bian salió corriendo, y ni Wáng Mìng ni sus compañeros pudieron alcanzarle.
Al volver, el noble estaba muerto, pero su hermano Wáng Xún parecía no preocupado. Inmediatamente dio órdenes a los compañeros para que alcanzaran a los fugitivos, y los trajeran, y le explicó a su hermano la situación: el noble, un joven de su edad aproximadamente, se dirigía a un matrimonio concertado con la hija pequeña de la familia Xian, nobles de la prefectura de Jinzhong.
El objetivo de este matrimonio era utilizar la dote del enlace para salvar a su familia, y nadie le conoce en Jinzhong. Les había pedido que le suplantaran, para salvar a su familia, y a cambio utilizaran las riquezas que consiguiera para lo que desearan, ya que al no ser el hijo mayor, tampoco tendrían derecho a heredar la riqueza de su familia. También encontraron a los guardias huidos, y como era de esperar, les dio igual el plan. No eran soldados de la familia, que ya no podía pagar tener su propia guardia, si no que eran simples soldados contratados para esta misión. Se les pagó con el botín, y se les dejó libres. Wan Xun dijo que no pasaría nada, que confiaran los unos en los otros: ni unos dirían lo que había pasado aquí, ni los otros les perseguirían para conseguir el silencio.
Y así, Wáng Mìng, que era quien más se parecía al difunto, se convirtió en Xū Hào y se casó con Xian Yan. El objetivo no era salvar al difunto (eso era más bien una compensación por quedarse su vida después de que le mataran), si no que ahora Wáng Mìng tendría acceso a unas riquezas y poder que le permitiría ayudar a su padre enfermo, su hermana y su hermano, así como a sus camaradas bandoleros. Sin embargo, aún en la boda tuvo un último susto. Antes de casarse, cuando llegaban a la ciudad, Wáng Mìng (o más correctamente, Xū Hào), se encontró con un hombre en el camino, el cual comenzó a llamarle a gritos, pero por su auténtico nombre. Incluso se acercó a saludarlo e intentar tocarlo, pero los guardias que acompañaban a Wáng Mìng (sus antiguos compañeros de fechorías), le detuvieron.
La sorpresa de Wáng Mìng fue mayúscula al reconocer a ese muchacho que hace años era un niño regordete y malcriado, y que ahora parecía salido de un monasterio, lleno de polvo y para nada rodeado de comodidades.
- Wáng Mìng, ¿no me reconoces?
- No puedo reconocer a quien no conozco.
- Bueno, es cierto que he cambiado. Yo diría que soy otra persona, aunque conservo el nombre. Tú sin embargo has cambiado, incluso de nombre. Ahora, trato de que mitigar el dolor que me mostraste hace años, el de los menos desfavorecidos.
- No se de que me estás hablando. Yo no soy Wáng Mìng, y nunca lo he sido. Estoy aquí por el bien de mi familia, me caso por ayudarla, y no te conozco de nada.
- Bueno, si es por eso, no me importa como te llames.
Wáng Mìng no supo la razón, pero la sonrisa que esbozó ese muchacho, le transmitía confianza en la sinceridad y discreción del que nunca fue su amigo en la niñez... ¿o sí?
Personalidad e interpretación.
Wáng Mìng es una persona que se esfuerza por ocultar la verdad de su vida, de su origen y de su nacimiento. Es por eso que no le gusta hablar de sí mismo, pues la mentira que ha tenido que crear es cada vez más grande, incluso ha tenido que emplear parte de sus nuevas riquezas en espiar a la familia a la cual se supone que pertenece, para poder dar consistencia a su historia.
Es una persona que no responde a preguntas sobre él, y para evitarlo pregunta constantemente a los demás, les deja hablar y les permite que se desahoguen con él, motivo por el cual intima con facilidad. Cuando tiene que hablar con alguien, suele inventarse anécdotas, o repetirlas con aquellos que no le conoces. Algunos dicen que siempre cuenta las mismas historias, a lo que suele responder que su vida nunca fue demasiado interesante.
Tampoco le gusta demasiado llamar la atención, tomando siempre un segundo plano en cualquier acto social. No le gusta ser el centro de atención, y para disimular que no se siente a gusto suele entablar conversaciones triviales con desconocidos. Pero debido a que tiene la costumbre de preguntar, igualmente, para que no le pregunten, al final suele acabar destacando por dos posibles motivos: o cae mal por ser muy preguntón, o entabla fácilmente amistad.
Precisamente por su situación, es una persona que valora enormemente la información y los secretos. Es consciente que un secreto puede arruinar perfectamente la vida de las personas, y por ellos siempre mide la cantidad de información que proporciona en cualquier conversación, y está siempre muy atento a cualquier información que proporcione su conversador.
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Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Miércoles 03/11, Xián Máo

Hola a todos de nuevo!!
Pues nada, aqui tengo la actualización semanal!!!
El tercero de los personajes jugadores, su historia y sus consejos de interpretación. Cada día queda menos, y la semana que viene espero terminar con la revisión de los cinco. Una vez hecho eso, crearé sus fichas y comenzaré con el playtest, mientras voy terminando de pulir los detalles de los demás PNJs.
Y espero que en el plazo de unos meses, pueda haber hecho algo de playtest, aunque espero que para eso me ayude alguien. Por supuesto, seré bien agradecido de ello.
Y ahora, os dejo con la historia de Xián Máo.
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Xián Máo tenía el destino marcado desde que nació: su familia pertenece a la nobleza más importante de la prefectura Jinzhong, una familia que siempre ha destacado por sus servicios militares y, más particularmente, como escoltas de los señores de Jinzhong.
Xián Máo fue el primogénito de la familia, y por tanto, heredó el deber sagrado de la familia de entrenar para ser parte de la escolta de su señor, un guardaespaldas obediente y efectivo. Tuvo que aceptarlo cuando todavía ni siquiera sabía lo que eso significaba, cuando todavía pensaba que era un juego.
Xián Máo acababa de cumplir seis años cuando su destino llegó hasta él. Su padre le presentó al que sería su instructor, un hombre mayor llamado Zhou. Zhou había pasado sus años de juventud y lucha, pero era muy querido por su padre por la gran experiencia y sabiduría que había acumulado. Además, como le dijo, y le demostró, al propio Xián Máo: “Para entrenar a un niño como tú, no me hace falta ensuciarme la ropa”.
Durante los siguientes años, Xián Máo fue entrenado duramente día tras día.
Por la mañana, Zhou lo sometía a un estricto y riguroso entrenamiento físico, realizando ejercicios para desarrollar su elasticidad, velocidad y fortaleza, fortaleciendo su cuerpo. También le iniciaba en las formas básicas del combate, educándole tanto en distintos estilos de combate sin armas, como en las “cuatro grandes” armas de los estilos de combate: lanza, espada, sable y vara.
Era sumamente duro con él, le obligaba a levantarse con el primer rayo de sol y no le permitía parar hasta que apenas podía tenerse en pie. Y era en ese momento en el que Zhou le sometía al último ejercicio: combatía contra él. Ni que decir tiene que Xián Máo tardó años en poderse medir con Zhou en igualdad de condiciones, pero sus progresos eran impresionantes, a grandes saltos. Una vez, Xián Máo le preguntó por qué era tan duro con él, y Zhou le respondió: “Si quieres una buena cosecha, siembra cuando la tierra esté blanda. Mil golpes en el entrenamiento son un precio bajo, si ese entrenamiento te salva la vida dentro de 10 años; a ti o a tu señor”.
Esta frase se grabó a fuego en la mente de Xián Máo, que a partir de entonces siguió entrenando con renovadas energías y ánimo.
Pero no fue el único adiestramiento al que era sometido. Después de acabar el entrenamiento físico por las mañanas, Xián Máo se bañaba y comía. La comida era parte también del adiestramiento: la cantidad de alimento que Xián Máo tenía a su disposición siempre era proporcional al esfuerzo y rendimiento que había mostrado en el entrenamiento. Su maestro decía: “Así como el campesino que labra la tierra y cuanto mejor la labra más obtiene, así obtendrás tú en función de lo que trabajes tus artes”.
Y no sólo la cantidad, utilizada como estímulo para fomentar el esfuerzo de Xián Máo, si no la calidad, ya que Zhou controlaba estrictamente lo que comía, pues según él la adecuada alimentación también es importante para el adecuado desarrollo del cuerpo, y más en la juventud. Por tanto, ordenaba estrictamente las comidas, los ingredientes y la dieta, no permitiéndole mezclar ciertos alimentos, y limitando el consumo de otros.
Todo esto, además, se lo explicó y le transmitió sus conocimientos sobre alimentación, ya que algún día no estaría para controlarle la comida, y ese día tendría que saber él mismo lo que necesitaba comer para mantener en equilibrio su cuerpo y su energía.
Todas las tardes, después, comenzaba el adiestramiento mental. Zhou obligaba a Xián Máo a desarrollarse mentalmente, ya que consideraba que un guerrero cuya mente no estaba adecuadamente desarrollada, era una persona tan débil como cualquier otra, lo que expresaba diciendo: “un vaso lleno de agua es inútil, si el agua que contiene está corrupta y no se puede beber. Tu cuerpo es el vaso, tu mente es el agua”.
Zhou obligaba a Xián Máo a leer libros de historia, poesía, filosofía y arte, así como adiestrarse en otras artes tales como la música, religión, acupuntura, etc...
Y sobre todo, Zhou se preocupó de inculcarle valores. Le hizo entender que una espada es un arma, ni más ni menos, ni buena ni mala. Que es la mano que la esgrime la que debe tener en cuenta la moralidad, y el propósito; que un guerrero sin propósito no es más que un caballo desbocado y, sobre todo, que la línea que separa un asesino de un guerrero, es muy fina.
Y fue por ello que le instruyó en los cinco textos clásicos del confucianismo, los Liu Ching. Zhou pretendía convertir a Xián Máo en un Junzi, un hombre superior. Lo formó para ser un hombre equilibrado, justo y generoso, un ejemplo para otros hombres, un digno vasallo de un noble señor.
Y lo consiguió.
Xián Máo se convirtió en un buen hombre, justo y generoso, un ejemplo a seguir. Entró al servicio de Wú Xíng con apenas 14 años como un soldado, y destacó casi inmediatamente. A los 16 años ya era líder de su escuadrón, y su ejemplo le dio un nuevo ímpetu y arrojo, haciéndolo destacar sobre los demás. Al poco tiempo de cumplir los 19 ya era miembro de una unidad de élite al servicio de Wú Xíng, y poco después sería puesto a prueba para formar parte de su propia guardia personal.
Fue después de una misión, en la cual tuvo que escoltar a la que sería la esposa del joven señor, Wú Xíng. En esta misión tuvieron que recoger y escoltar a la hija mayor del señor de la prefectura vecina Linfen hasta la capital de la prefectura de Jinzhong. Intencionadamente pasaban a través de un bosque en el cual era muy fácil tender una emboscada, se convino y se pagó a los lugareños de los alrededores para que dijeran que había pasado por allí el convoy.
Sin embargo, tristemente se descubrió poco después que había un traidor entre los siervos del señor de Linfen, cuyo nombre ha sido borrado de los registros para salvaguardar el honor de su familia, muy querida por su señor, puesto que se descubrió la estratagema: llegaron informes de que cuando el convoy tenía que atravesar el bosque en el viaje de recogida de la dama Gāo Sè, efectivamente personas sospechosas habían merodeado en torno al bosque, y hecho preguntas.
El convoy partió de vuelta a Jinzhong transportando a la dama Gāo Sè, por otra ruta distinta de la que habían tomado en el viaje para su recogida, y distinto a su vez de la ruta que se suponía seguirían a través del bosque. Y eso fue lo que aprovechó el traidor, uno de los guardias personales de Gāo Sè que, lleno de celos, había decidido secuestrarla contratando a un numeroso grupo de mercenarios, engañándoles sin avisarles de los rivales a los que se enfrentarían, para que le fuera más fácil conseguir su contratación. Les había prometido todas las riquezas que pudieran saquear del convoy y de los cadáveres de los soldados que derrotaran, aunque tenía intención de matar a los pocos supervivientes que hubiera del combate.
Sin embargo, el plan le salió mal. Xián Máo estaba especializado en el combate con lanza, manteniendo alejados a sus rivales del carromato de la dama, y permitiendo que sus compañeros abatieran a los mercenarios. Éstos fueron derrotados poco a poco y, debido al miedo a ser descubierto, pues había sido tal su confianza en el plan que no se había molestado en ocultar su identidad a los mercenarios y además, pensaba matar a los supervivientes cuando todo terminara, optó por una medida desesperada: fingió una herida grave, y sus compañeros le separaron de la primera línea del combate. Una vez en una situación alejada del combate, se acercó a la dama, la tapó la boca, la sujetó con fuerza y salió corriendo, esperando que no les diera tiempo a sus compañeros a darse cuenta de lo que estaba pasando y perseguirle mientras corría.
Nuevamente, le salió mal. Xián Máo sintió un movimiento extraño, y miró hacia atrás, viendo la escena. Sin dudarlo un momento giró, arrojando su lanza contra el traidor y matándolo en el acto pero, casi al mismo tiempo, los bandidos aprovechaban la ocasión para herirle varias veces, pues le vieron vulnerable y estaba siendo el puntal de la defensa del convoy. Xián Máo cayó herido, y no supo nada más del combate.
Cuando despertó, estaba en una habitación que no conocía. Le atendía un médico, que habló un poco con él y se ausentó. Cuando volvió, estaba acompañado del hombre de confianza de su señor, Yì Qì, que le informó del resultado de la misión: "Gracias a tu sacrificio, ese traidor no pudo secuestrar a la dama Gāo Sè, trayendo el deshonor a mi señor y a su padre. Le has servido fielmente, y quiere recompensarte. Por ello, cuando te recuperes, partirás en una misión personalmente asignada por él y, de superarla, pasarás a formar parte de su séquito personal".
Xián Máo sabía que no debía, pero no pudo evitar sonreír.
Personalidad e interpretación.
Xián Máo ha sido educado como el ideal soldado fiel, leal y sacrificado, además del ideal de las virtudes del confucionismo: respeto a las leyes, las tradiciones, los ancestros y el status social.
Su adherencia a las leyes es completa y absoluta, sin pretensión de interpretarlas si no de aplicarlas. Sólo en caso de que un superior le indique que se equivoca, y lo justifique de forma convincente, se desviará de la ley. Nunca se ha enfrentado a una flagrante transgresión de las leyes por parte de una autoridad por encima de la suya, y ni se plantea el conflicto. Sería un terrible conflicto para su conciencia, enfrentándose su adherencia a la ley y las formas con su lealtad absoluta a su señor.
Su comportamiento es metódico y escrupuloso, tanto en su ejercicio diario cuando no está de misión, como su alimentación terriblemente planificada y cuidada. Es serio, no dado a las bromas, así como correcto en el lenguaje aunque parco en palabras.
Completa y absolutamente sincero, nunca mentirá salvo que sea para salvaguardar los intereses de su señor, y entonces lo hará lo mejor que pueda de corazón, aunque no es bueno.
Es un hombre ecléctico y multidisciplinar, con amplios conocimientos de filosofía, historia, leyes y tradición, pero sin profundizar en exceso. En combate sabe manejar multitud de armas y se defiende perfectamente sin ellas, aunque es la lanza, que para el representa el símbolo de que un hombre debe aspirar a lo más alto, su arma predilecta y en la que mejor se maneja.
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Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Miércoles 31/10, Pó Xīn

Hola a todos de nuevo!!
Estoy que no paro, otro personaje pulido para adaptarlo a los cambios realizados en la historia. El asunto progresa, poco a poco, y en breve estará todo terminado, al menos los PJs. Y los PNJs, que no llevarán tanto desarrollo, porque salvo alguno concreto son menos importantes y casi seguro que caerán a pares.
Así que, con esta alegría en el cuerpo, os dejo la historia de Pó Xīn.
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Historia
Pó Xīn nació con estrella. Nació en una buena familia, con dinero y buena posición; pero no lo suficientemente influyente para ser amenazada por motivos políticos o económicos, por lo que creció en una familia libre de amenazas.
Pó Xīn fue el cuarto hijo de la familia, con dos hermanos y una hermana mayor. Nació además cuando la edad de su madre estaba bastante avanzada, por lo que todas las expectativas y las necesidades que necesitaba la familia estaban ya cumplidas, y no tuvo por tanto ninguna obligación impuesta para cumplir con ningún deber. A esto hay que añadir que nació cuando ya nadie esperaba que su madre fuera fértil, y con diez años diferencia de edad con sus hermanos. Por tanto, disfrutó de todo el cariño y la atención de sus padres.
De esta forma, Pó Xīn creció en un entorno magnífico, cómodo y con todo lo que necesitaba. Se crió en un ambiente en el que no había sufrimiento, no había incomodidad, y todo lo que quería lo tenía al alcance de la mano. Así vivió su infancia, hasta que algo cambió su vida.
Un día, el padre de Pó Xīn tuvo que marchar para cerrar uno de los numerosos tratos comerciales de la familia. Sus hermanos, como siempre, estaban fuera luchando en alguna guerra, o librando a la nación de algún bandido, o disfrutando de la vida después de una gran victoria. Su hermana, ya casada, no vivía en la casa. Y su madre se sentía indispuesta, y se marchó a ver al boticario de la ciudad. Pó Xīn se quedó sólo en casa, con su institutriz.
Pó Xīn y su institutriz estaban jugando tranquila y despreocupadamente. A Pó Xīn se le ocurrió que sería divertido jugar a esconderse, y fue lo que hizo. Dio la vuelta a la casa, y subió al muro que daba a la calle, escondido tras un farolillo. La institutriz comenzó a buscarlo, pero no lo pude encontrar. Pó Xīn estaba disfrutando muchísimo del juego, y más todavía cuando vio que su institutriz ahora le buscaba acompañada.
Tanto estaba disfrutando del juego, que no se dio cuenta de que algunas tejas del muro estaban sueltas. Y cuando hizo un movimiento brusco para taparse la boca y que no se le escaparan las carcajadas, las tejas cedieron y Pó Xīn cayó hacia atrás.
El golpe fue tremendo, y cuando despertó, vio la cara de otro niño frente a él. Se parecía a él, pero al mismo tiempo eran muy distintos: su piel era más tirante, su tez más pálida, sus ojos tenían sombras bajo ellos y su pelo parecía sucio y enmarañado. Además, olía fatal, como si fuera comida estropeada, o incluso, si hubiera pisado los excrementos de algún animal, o peor...se los hubieran restregado por el cuerpo.
Cuando el muchacho se acercó a tocarlo, no pudo evitar intentar apartarse. Pero no pudo, no podía moverse, y tuvo que aguantar que aquel maloliente y sucio chico le ayudara a levantarse. Le ayudó a ponerse en pie, pero de forma casi inmediata escuchó un grito.
Su institutriz, acompañada por el jardinero, había salido a la calle y les estaban mirando. De pronto, el jardinero profirió algo similar a un gruñido y, armado con un rastrillo para las hojas secas, golpeó al muchacho que le había ayudado, hasta que éste, molido y vapuleado, salió corriendo y se escabulló como pudo por una esquina de la calle.
Esa tarde, los padres de Pó Xīn estuvieron especialmente atentos con él, pero parecía distraído.
- Papá, ¿que le pasaba a ese niño? ¿No era como yo?
- Claro que no, hijo.
- ¿Por qué, papá?
- Porque tú eres nuestro pequeño. Y por eso, eres especial.
- ¿Sólo por eso?
- No sólo por eso.- Respondió su madre.- Tanto tu padre como yo somos especiales, y tú, por ser nuestro hijo, eres especial.
- Y sus padres, ¿no son especiales?
- ¿Cómo los tuyos? - Respondió su padre.- ¡Nadie puede ser tan especial como nosotros!
Y el padre le dio un abrazo fuerte, lo besó, y le acarició la cabeza. Pó Xīn pareció tranquilizarse, y al poco rato, sus padres se marcharon. Pero según salían de su estancia, Pó Xīn pronunció una frase medio adormilado por las medicinas que le habían dado a causa del golpe, una sencilla frase que salida de la boca de un niño de diez años nadie podía esperar que marcara hasta tal punto el destino de un hombre:
- Papá...mamá...ese niño parecía tener hambre... ¿podría merendar conmigo mañana?
Éste fue el principio del cambio de la vida de Pó Xīn. Conoció a Wang Ming, el niño que le había ayudado aquel día, y juntos jugaron durante días, en la casa de Pó Xīn. Pasado un tiempo, Pó Xīn le hizo una pregunta a Wang Ming:
- Amigo mío, ¿todos los niños fuera de mi casa son como eras tú?
- ¿Como era yo? ¿A que te refieres?
- Estabas sucio, olías mal, y eras muy delgado. Ahora estás limpio, y tienes mejor aspecto.
- No, no todos son como yo. Sólo los pobres, pero tú no eres pobre, y no puedes entenderlo.
- Pobre...- Pó Xīn no había oído nunca esa palabra.- ¿Que es ser pobre?
- ¿No lo sabes? Pobre es no tener para comer siempre que quieres, ni todo lo que quieres. No tener a alguien que cuide de ti en todo momento, ni que te cure cuando estás enfermo. No tener una casa tan grande y espléndida. Y sobre todo, contemplar el sufrimiento impotente de tus padres, que no pueden hacer más por sus seres queridos. Pero eso tú, no creo que puedas entenderlo.
Wang Ming se marchó ese día, y no volvió a aparecer en casa de Pó Xīn.
Pó Xīn no volvió a ser el mismo, y comenzó a preocupar a sus padres, que lo intentaron todo para poder animarle de nuevo, para poder escucharle de nuevo reír. Pero nada funcionó. Finalmente llegó un día, cuando Pó Xīn cumplió 12 años. Ese día, habló con sus padres:
- Papá, mamá, hecho de menos a Wang Ming. Hace mucho que no le veo, y me preocupa lo pobre que es. Pero me preocupan más los otros niños pobres, otros niños como él que no tengan para comer y vean sufrir a sus seres queridos. Papá, mamá, quiero convertirme en monje, y ayudar a otros que no son especiales como yo. Es decir, a los pobres.
Sus padres no podían dar crédito a lo que oían, y montaron en cólera. Era un privilegiado, pero se debía a que era especial, y de ninguna manera se mezclaría con los pobres. Pó Xīn insistió, y pidió que le explicaran la razón por la que era especial. La explicación de sus padres se basó en la tradición, la nobleza y la herencia de las antiguas dinastías, las cuales contaron con la bendición del Cielo. Aunque Pó Xīn pareció satisfecho, hubo una pregunta que dejó a su padre especialmente intranquilo: "Pero papá, ¿para contar con tu bendición no debo hacer algo que consideres digno? Si no he hecho nunca nada digno, ¿cómo puedo contar con la bendición del Cielo?". Esta pregunta dejó terriblemente intranquilo a su padre.
Pasaron los meses, y el joven Pó Xīn seguía terriblemente entristecido. Sus padres no sabían ya que hacer, habían consultado a médicos y curanderos, hasta que un día, alguien llamó a su puerta. Se trataba de un monje budista, el cual se ofreció humildemente para intentar ayudar a su muchacho pues había escuchado de otros la tristeza que embargaba. Los padres aceptaron encantados.
El monje, llamado Hé Shàng, era de cuerpo enjuto y delgado, tenía el cráneo rapado como dictaba su tradición y vestía con la ropa habitual de monje, ayudándose con un arrugado cayado para caminar. Irradiaba una paz contagiosa en su rostro, y sus ojos parecían capaces de calmar a una fiera pues parecían ser enormes remansos de paz. Se sentó con el muchacho a hablar, que al principio parecía un poco tenso, pero poco después estaban hablando como si se conocieran de toda la vida. Al llegar el anochecer, Hé Shàng se marchó, rechazando educadamente la invitación de la familia Po para que permaneciera en la casa. Pó Xīn preguntó si el maestro volvería mañana, y sus padres al instante vieron que algo había cambiado en Pó Xīn, pero se asustaron al pensar que el monje no había dicho nada.
Sin embargo, volvió. Volvió durante una semana pese a los requerimientos de la familia Po por permanecer en la propia casa, Hé Shàng decía que los paseos le ayudaban a pensar. Estuvo durante una semana hablando con el muchacho, explicándole "Las Cuatro Nobles Verdades" y "Las Tres Características de la Existencia". Al final del séptimo día, le dijo que no volvería más. Pó Xīn entristeció y casi llegó a llorar, pero Hé Shàng le reprendió "¿Que te he enseñado? El ser es insustancial, el sufrimiento una ilusión. Tienes un buen corazón, y he plantado en ti la semilla de la sabiduría. Pero tú debes regarla y cuidarla. Tu tarea es que germine, porque es una tarea que yo no puedo realizar por ti".
Pó Xīn se quedó paralizado un momento...luego sonrió. "¿Pero puedo ir a verte y que me ayudes? Mi tarea es hacer que germine, pero tu puedes ayudarme y enseñarme a cuidarla".
- No, no puedo. La semilla es la misma, la sabiduría, pero la planta es distinta, y cada una requiere unos cuidados.
- Pero las plantas tienen hojas, y tallo, y fruto. Aunque son distintas, son parecidas. Tú puedes enseñarme y ayudarme, pero yo seré quien la cuide.
- Eres un jovencito muy inteligente. Ven siempre que quieras, vivo en el monasterio de la montaña.
- ¿El de la montaña? ¿Ese que está tan lejos, a varias horas de camino?
Hé Shàng se rió. "Varias horas no son nada, cuando uno viene a ver a un muchacho tan interesante como tú".
Desde ese día, Pó Xīn visitó a diario el monasterio, rezó y se educó en la fe budista, aunque no llegó a ordenarse sacerdote. Cultivó mente, cuerpo y espíritu, y llegó un día en el que comprendió la enorme ignorancia del ser humano respecto al mundo, lo poco que sabe y como es más ignorante cuanto más sabía se considera. Dejó su familia y se convirtió en un errante, que ayudaba donde fuera y a quien fuera, fuera lo que fuese que necesitaba si no hacía daño a nadie.
Y así se reencontró con Wang Ming, en las cercanías de la prefectura de Jinzhong. Sin embargo, no se hacía llamar de esa manera, si no que había tomado esa identidad por ayudar a la familia de un hombre moribundo, y a su propia familia que estaba sufriendo fuertes penurias. Por esa razón, Pó Xīn se quedó con él, para ayudarle con la carga de vivir la vida de otro.
Y pronto descubrió que había tomado la decisión adecuada, puesto que ahora Wang Ming había sido llamado a servir a Wú Xíng, heredero de la prefectura de Jinzhong, el cual era un hombre bueno que se preocupaba por las personas que un día gobernaría.
Personalidad e interpretación
Pó Xīn es el perfecto buenazo, un hombre que nació con todo y decidió dejarlo para ayudar a los demás. No le importa sacrificarse por los demás, lo considera algo básico en su vida, algo que no alberga la menor duda en su realización.
Es un hombre tranquilo, meditativo y paciente. Siempre se pensará las cosas dos veces antes de hacerlas, y siempre intentará hacerlas de la forma más razonada posible.
Ayudará a prácticamente cualquiera que se lo pida, siempre que le parezca una petición sincera. Y sobre todo, no hará daño voluntariamente a nadie, cree que las personas pueden cambiar con la adecuada guía, y pueden redimirse.
En el trato personal es paciente y comprensivo, no responde a provocación alguna y siempre emplea un tono suave y cándido, incluso cuando alecciona a otros. Jamás critica a nadie, pues acepta que cada cual tiene su propia forma de ser e individualidad que, aunque incorrectas, no justifican una crítica directa, si no un intento de comprender a la persona y ayudarla a mejorar.
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Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Miércoles 28/10, Mengshi Fu

Hola a todos de nuevo!!
¡Menuda actualización más rápida!
Pues sí, la verdad es que prefiero actualizar con el tema "calentito", que si no luego me apotrono.
La cuestión es que ayer terminé de revisar la historia del módulo, y ahora estoy con los personajes. Pues bien, ya he revisado el primero de los personajes. Supongo que será rápido porque hay poco que revisar, algo de ortografía, gramática, y un poco de historia que ha cambiado desde el momento en el que inicialmente la diseñé.
Por tanto, espero que sea razonablemente rápido, pues no hay mucho que modificar. Así que, espero que en unos 15 días pueda anunciar que estoy comenzando las sesiones de playtest, las cuales además incluirán un playtest abierto.
De momento, os dejo con la sección completa de Mengshi Fu, la Doncella Guerrera, y como siempre, espero todas las críticas que queráis hacer.
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Mengshi Fu es una mujer en un mundo tradicionalmente atribuido y dominado por hombres: la guerra y la lucha.
Proviene de una familia noble desaparecida de las afueras del Imperio. En su infancia, fue criada por su padre para ser una doncella de la corte, casarla con un hombre y conseguir un buen marido y dote.
Sin embargo, pronto su padre comenzó a desesperar puesto que pese a que su hija aprendía mucho y demostraba una gran educación y cortesía, se negaba en rotundo a hablar de matrimonios concertados, negándose a aceptar tener que casarse por obligación con alguien elegido para ella.
Mientras intentaban convencerla para convertirse en una esposa para la corte, ella observaba como instruían a su hermano en las artes del combate. Y las imitaba por la noche, mientras debía estar dormida, cuando nadie miraba.
Cuando alcanzó la edad de 12 años, llegó el momento que su padre esperaba y ella temía: se concertó su matrimonio con un muchacho tres años mayor que ella, primogénito de una buena familia.
La tristeza embargó el corazón de la muchacha, que pasó varios días inmersa en una profunda depresión. Ni siquiera se inmutó cuando la anunciaron que en dos días recibiría la visita de su prometido y su futuro suegro. Ella no reaccionó, ya convencida de la inevitabilidad de su destino.
Y aún hoy, Mengshi Fu no sabe cómo ni cuando se marchó. Recuerda estar prácticamente ensimismada, pensando en el funesto destino que la esperaba, cuando vio un gato en el jardín. Se acercó a él, pues la encantan los gatos, pero éste la rehuyó. Lo siguió, acelerando el paso y con movimientos rápidos fruto de su entrenamiento, pero cada vez que se acercaba a él, el gato huía evadiendo el contacto con ella. Finalmente, lo atrapó, o más bien, se dejó atrapar.
Y fue en ese momento, cuando se levantó con el gato en brazos, manso como no se podía imaginar unos instantes antes en medio de la persecución, que se dio cuenta que estaba en la puerta de su casa. Vio la puerta abierta, la calle abriéndose frente a ella, un futuro libre y descubierto. Miró atrás, y sólo vio una jaula, una jaula de la que deseaba salir, que la hacía sentir constreñida y para la cual tenía un nuevo grillete, el matrimonio. Así, sin pensar en ello, sin saber que estaba haciendo, sin saber como iba a sobrevivir, y sin soltar al gato que ahora ronroneaba en su pecho, salió corriendo.
Los siguientes meses fueron terribles, pues tuvo que subsistir en la calle como pudo, mendigando, robando y huyendo. Hubo momentos en los que pensó que la llegaba el fin, o que la iban a atrapar y ajusticiar, o que iba a morir de hambre o enfermedad. Pero siempre, en todo momento, cuando más lo necesitaba, escuchaba un suave ronroneo y un ligero mordisquillo en el tobillo, y muchas veces fue este cariño, este calor, los que le ayudaron a seguir adelante.
En su ciudad natal ya era de sobra conocida como una ladrona y mendiga callejera, aunque gracias a la suciedad que inicialmente enmascaró su procedencia de buena familia, y el hambre que enseguida hizo que su aspecto no fuera nada bueno, evitaron que fuera reconocida como hija de un noble local. Sin embargo, una grave crisis agraria provocó un terrible aumento de la criminalidad en su ciudad natal que, unido a un conflicto militar con otra urbe por un insulto a sus gobernantes, hundió en la miseria a muchos ciudadanos y provocó un repunte de la criminalidad y la picaresca. Y fue en esta situación que el gobernador de la ciudad, decidió tomar cartas en el asunto impulsando medidas de ajusticiamiento draconianas, empezando por los pícaros, ladrones y mendigos más conocidos.
Así que tuvo que marcharse a otra ciudad. El viaje fue duro, en plena temporada de lluvias, y enfermó por el camino. Afortunadamente, por su cara bonita en el camino una familia se apiadó de ella, cuidándola un par de días hasta que mejoró, y pudo seguir su camino. Siempre acompañada de su fiel felino, completó su viaje hasta una nueva ciudad, la cual observó inicialmente desde el exterior, sin entrar, hasta que reunió el valor suficiente para atravesar el pórtico que daba entrada a la ciudad.
Cuando llegó a la ciudad estaba sin comida, sin dinero, y desfallecida. El hambre, el cansancio y la desesperación son malos consejeros, y los primeros días en una ciudad desconocida era muy duros. Luchó contra las ideas de esos peligrosos guías, pero llegó un momento en que se impusieron, y la muchacha robó a quien no debía.
Vio a un ciudadano bien vestido, al cual se le cayó una bolsa en el mercado al suelo y nadie se dio cuenta, y se le ocurrió la lógica idea de que rodeada como estaba en el mercado, nadie se daría cuenta de quien la había recogido del suelo. Su cabeza la decía que la dejara, que no la recogiera, que no sabía quien era, que no podía arriesgarse...pero el hambre y la debilidad provocan reacciones inadecuadas. Y se la llevó.
Cogió la bolsa, y se escabulló. Pero tuvo la mala suerte que el hombre ya se había dado cuenta de su ausencia, y avisado a los guardias que le escoltaban. Uno de ellos la vio llevársela, y comenzó la persecución. Pese a que no conocía la zona, consiguió escabullirse entre callejones y puertas traseras abiertas oportunamente. Salió de una tienda en la que había entrado por una puerta lateral, ignorando los gritos de su propietario. Salió con tanta rapidez que no pudo evitar chocar con una mujer que se cruzó en su trayectoria.
La mujer la miró, entre incrédula y molesta, por un momento. Entonces, su vista se desplazó hasta la bolsa, y su cara cambió a una fuerte preocupación. Agarró a Mengshi Fu y se la llevó arrastrándola del brazo hasta un callejón, en el que la despojó de la peligrosa bolsa. Mengshi Fu no pudo sino empezar a gritar:
- ¡Dámelo! ¡Necesito comer, necesito comprar comida, necesito dormir en algún sitio!
- ¡Cállate mocosa! No sabes lo que has hecho, ni donde te has metido. Da gracias que no te han cogido todavía ellos, porque entonces lo que te preocuparía no tendría nada que ver con la comida. Más bien con tus manos, tus ojos o tu cuello...
Mengshi Fu entendió entonces que había cometido un error al coger la bolsa, aunque no sabía cual, y que además había tenido mala suerte.
- Este símbolo es de la familia Zui, que son los cabecillas de la tríada de la región. Te estarán buscando para darte un escarmiento...
-¡Exactamente! - Sonó una voz en la entrada del callejón. Un hombre con ropa turquesa y una espada curva desenvainada estaba en la entrada del callejón, con otros tres flanqueándolo.- Si permitimos que una pequeña mocosa se lleve el dinero de nuestro señor, ¿que credibilidad tendremos? Dadnos la bolsa ahora, y nuestro señor será misericordioso. Os matará, sí, pues debe dar ejemplo, pero será rápido, y no muy doloroso.
- ¿Matarnos? ¿A una mujer y una niña? Credibilidad no se la que obtendréis, pero respeto supongo que poco. Tomad la bolsa y dejadnos marchar. - La mujer lanzó la bolsa tranquilamente al hombre del callejón, que la cogió al vuelo y comenzó a reírse.
- ¿Y ya está? ¿Crees que esto es suficiente? Mi señor debe demostrar que no importa quien le robe, niño o anciano, hombre o mujer. El castigo es el mismo para todos, y es el que dicta la ley...
Sin llegar a completar la frase, la mujer atacó. Mengshi Fu no se había dado cuenta hasta ahora, pero la mujer portaba una vara de la que llevaba colgado un atillo. Soltó el atillo y se lo lanzó a las manos a ella, y luego golpeo con el extremo de la vara la nariz del hombre. Sonó un crujido y un ruido ahogado, y el hombre se desplomó.
Uno de sus compañeros que le había acompañado se lanzó hacia adelante y atacó con un golpe vertical. La mujer esquivó con la velocidad de una centella, dando dos pasos atrás. Golpeo con la vara la mano de su rival, luego la barbilla con un golpe ascendente que levantó el rostro de su rival hacia el cielo. Pero no fue eso lo último que el desdichado, pues con el siguiente movimiento la mujer hizo un giro con la vara, un cambio de peso y le golpeó con la vara directamente en la cara. El segundo atacante también se desplomó, al igual que el ánimo de sus enemigos, que salieron corriendo.
- ¡Rápido, niña, coge la bolsa! Si me han querido matar, quiero que sea con razón.
Y así, Mengshi Fu conoció a la que se convertiría en su maestra, Mengshi Po. Resultó ser una mujer dura, firme y extremadamente fuerte, pero con un corazón dulce. Se apiadó de Mengshi Fu, y la adoptó como la hija que nunca tuvo, dándole su nombre. La adiestró en las artes del combate, y la llevó consigo mientras se ganaba la vida como guerrera, ganando fama y reputación, tanto por su habilidad como por una estricta adherencia a su palabra, costumbre inspirada por su shifu. La enseñó tanto el arte de la espada y como de combatir desarmada.
Y todo ello, sin descuidar por supuesto, el hecho de que son mujeres y como mujeres deben comportarse. La enseño a ser femenina, a ser mujer, las artes de la seducción, a vestirse y comportarse como una mujer. Y sobre todo, a no dejarse avasallar, sólo por haber nacido mujer.
Finalmente, su reputación llegó a extenderse tanto que Wú Xíng, noble de la comarca de Jinzhong la invitó a una entrevista personal.
Cuando Mengshi Fu compartió está noticia con su shifu, esta la contestó: “No creas que has llegado al final del camino, ni al final de tu aprendizaje. A partir de hoy, si Wú Xíng te acepta como su servidora, empezará el verdadero aprendizaje, y las verdaderas pruebas”.
Mengshi Fu se marchó, contenta, dispuesta para iniciar su nueva andadura.
4.1.1.2.- Personalidad e interpretación
Mengshi Fu es una mujer decidida y vigorosa, a la que no la gusta que la digan lo que debe o no debe hacer, lo que está o no correcto y, sobre todo, no la gusta que la condicionen por el hecho de ser mujer.
Siempre está dispuesta a demostrar aquello de lo que es capaz, a demostrar que un hombre no es más que ella por razón de género, y es fácilmente susceptible al respecto.
Tiene aversión al romance, un fuerte y arraigado desagrado al romanticismo, y reacciona de forma exagerada ante cualquier insinuación o proposición. Esta aversión está causada por el compromiso de matrimonio forzado que tuvo en el pasado.
Es una mujer de temperamento rápido, fácil de provocar y bastante impetuosa. Igual de rápida es dar confianza a las personas que se portan correctamente por ella.
Además, tiene una total adherencia a su palabra y el compromiso dado, costumbre enseñada por su shifu y que ha instaurado profundamente en sus costumbres.
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Cualquier comentario que queráis hacer, será siempre bienvenido.
Alejandro
Fundador de RolHypnos
Actualización semanal: Miércoles 26/10

Hola a todos de nuevo!!
Aquí estoy, con una nueva actualización. El proyecto avanza poco a poco, aunque han surgido algunos otros proyectos tangenciales aunque relacionados, poco a poco avanza el asunto.
Casi tengo revisado ya el 100% de la historia del módulo (en el momento que escribo ésto, tengo revisado el 87%), por lo que espero que en un par de días esté terminada la revisión de la historia. Una vez hecho, me pondré con los personajes, y su creación, y por fin, en breve, comenzaremos el betatest!!!
Cuando vaya a suceder, avisaré pues aceptaré colaboraciones. O más bien, las pediré y agradeceré enormísimamente!!!
Mientras tanto, os dejo con otro fragmento de texto, descriptivo de otra zona del entorno de la aventura. Espero que os guste.
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Caminando por la ciudad, no percibís nada fuera de lo habitual: tiendas, casas, vendedores ambulantes... Sin embargo, las calles se van estrechando, y las casas parecen menguar. Incluso llega el punto en el que la calle se convierte en un estrecho callejón por el que apenas pueden cruzar dos personas, y es indispensable que una de ellas se pegue a la pared para dejar paso.
Es en este momento, al cruzar por tan claustrofóbica calleja, que podéis reconocer haber llegado a vuestro destino. Tras pasar varios hutongs cuyos habitantes eran visiblemente más pobres que aquellos en zonas más céntricas de la ciudad, el estrecho callejón os ofrece el pasaje a una barriada cuyas casas parecen construidas apresuradamente, y sin mucha atención.
Las construcciones parecen levantadas más con una intención de delimitar un terreno que de realmente ser un hogar, los muros son escasos siendo más frecuentes las meras vallas de madera, y el tan habitual toque colorista de las decoraciones y la cuidada planificación Feng Shui parece desaparecido. El aroma de la propia calle denota que nadie se preocupa de algo común como la limpieza de algo que no sea su propia parcela o entrada, y apenas se percibe el sonido de las conversaciones de vecinos, si no que cada cual camina en su mundo, absorto del resto de viandantes y de su entorno.
En la calle se intercalan pequeños establecimientos, como restaurantes abiertos a muy tempranas horas, tiendas de ropa y utensilios; con locales cerrados, sin vida, destartalados e incluso alguno, aparentemente abandonado. Tiene todo el aspecto de un lugar que muestra una cara de día, y otra completamente distinta de noche.
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Alejandro
Fundador de RolHypnos


